Empezó en casa, entre dos primos. Y todavía no hemos parado.
Viviendo de cerca la diabetes de Rafa, lo veíamos cada día: un montón de datos, ningún contexto y avisos que llegaban tarde. Hasta que nos hicimos la pregunta que lo cambió todo: ¿y si pudiéramos verla venir antes de que pase?
Nos pusimos a programar los dos juntos. Empezamos por lo más simple: leer el sensor y mostrarlo en una pantalla nuestra, limpia y rápida. Cuando vimos la glucosa de Rafa moverse en tiempo real ante nuestros ojos, se nos puso una sonrisa tonta. Ya no había vuelta atrás.
Entonces llegó lo importante: enseñarle a predecir. A calcular cuántos minutos faltan para una bajada según la tendencia. La primera vez que avisó a Rafa antes de notar nada, lo tuvimos claro: esto no era un experimento, era algo que de verdad ayuda.
Lo que nació en una mesa de casa hoy avisa con el móvil bloqueado, lleva un asistente con IA y se instala como una app sin pasar por ninguna tienda. Pero lo mejor está por venir, y queremos que estés ahí desde el principio.
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